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jueves, 14 de abril de 2011

Lo que Copenhague te da, Copenhague te lo quita

El Karma tiene forma de ciudad danesa. Puede resultar raro para aquel que no haya vivido aquí, pero los que sabemos diferenciar entre una medister y una pølser, también sabemos que no hay ciudad más salomónica que Copenhague. Lo que un día te da mañana te lo quita. Es así, en nuestro camino Cph se ha llevado una bici, una chaqueta de Cachemir (o como se escriba), varios platos y vasos, un tendedero y sobre todo muchas calorías invertidas en caminar por la nieve.

Pero también sucede que de vez en cuando la ciudad se descuelga devolviendote algo que nunca esperas. Por ejemplo varios daneses nos han ofrecido un rico refrigerio en forma de cerveza sin venir a cuento. Pero esa no es la historia que quería contaros hoy. Hoy toca contar la historia de la Spring flower o flor de primavera.

Todo nació de una cena en casa de Marcello, Marcello es un italiano simpático donde los haya y con un cierto parecido a colaborador del programa de Buenafuente, en esa cena todos eran arquitectos, excepto el propio Marcello y un servidor. En un momento de la noche la conversación se torció hacia una terminología del estilo revestimiento de acero, cerchas de hormigón y otros improperios. Así que Marcello y yo, perdidos entre tanta estructura y fachada, nos vimos obligados a iniciar una conversación sobre el único tema que dos hombres de países diferentes pueden empezar con sus respectivas delante: empezamos a hablar sobre fútbol. Al principio la conversación comenzó como una letanía de tópicos sobre fútbol, pero poco a poco la conversación se fue animando, hasta que ambos llegamos a la conclusión, en aquel mismo instante debiamos comprar dos tickets para ir a ver el próximo partido en el estadio de Copenhague. Olvidándonos de los arquitectos huimos a su ordenador para buscar un par de entradas, pero nos encontramos con dos problemas: 1) el proximo partido era casi dentro de un mes, el 9 de abril y 2) por alguna razón que no llegamos a descubrir la web no nos dejo comprar los tickets. Se acabó la cena y mientras cerraba la puerta de su casa, pactamos comprar los tickets al día siguiente. Por supuesto al día siguiente ninguno de los cumplió con el pacto ( Cammon, we are mediterranian)


Y así pasó el mes, sin que ninguno dijera nada, hasta que dos días antes del dicho 9 de abril decidimos que era el día perfecto para comprar las entradas. Por supuesto ya no había entradas. Había que ir a la reventa (Para que nos entendamos, la reventa en un país como Dinamarca quiere decir que una página estipulada en la que nadie intenta engañar a nadie) Pues bien, mientras me hallaba buscando entradas en dicha web apareció el siguiente anuncio:

"FCK - Randers Lør.d. 9/4, 3 stk., Jeg har 3 billetter til FCK på lørdag d. 9/4 k. 15:00 i Parken. (Der står søndag på billetterne, men da de har rykket kampen, duer billetterne alligevel.) De er dine for en blomst :)"

Puede que para vosotros tenga sentido, porque sabeis mucho danés, pero para mí no tenía más que, 3 entradas para el partido de las 15:00 el 9 de abril. Con esta información, no hubo más que hacer que preguntar el precio en inglés y esperar respuesta. La contestación fue esta:

"Las entradas se cambian por una flor de primavera"

Pese al estupor, seguí preguntando: a que se refería con una flor de primavera. Nueva contestación:

"Las entradas son gratis, solo hay que tienes que venir a mi casa recogerlas con una flor

Ante la sospecha más que notable de que era una artimaña para robarme los riñones, le pedí a Marcello que me acompañara al salir de su trabajo.

Así que hacía las siete de la tarde de aquel día se podía observar en el primer vagón del metro de Copenhague a un italiano larguilucho junto a un español que sostenía en sus manos una bonita dalia naranja. Los dos ibamos con la clara convicción de que en la estación de Femoren nos encontraríamos a un puñado de chiquillos con moviles para grabar nuestra cursi dalia. Así nos bajamos en la parada dispuestos al bochorno total, cuando de pronto vimos a una mujer de unos sesenta años con lo que parecía su nieto que nos saludaba desde el fondo de la escaleras.

Lo demás lo pueden describir esta serie de fotos:







P.D: Para cerrar el día, Marcello decidió apostar 3 euros al resultado 3-1 del partido... supongo que ya os podéis imaginar cual fue el resultado del partido y con que dinero nos pagamos las cervezas de después. Ya se sabe lo que Copenhague te da, Copenhague te lo quita.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

jajaja!!! que suerte!!!!
Que romántico...te cambio tres entradas por una flor...una experiencia digna de un pequeño relato, o de incluso un cortometraje...

Pablo

Fran Rojas dijo...

Que sería de nuestro día a día sin esas pequeñas aventuras..........

despenao dijo...

oy yo yoiiii! esque copenhague es mucho copenhague! que envidia!
(por cierto, si quieres ver mas partidos gratis, tan sólo tienes que esperar a que salga o entre alguien por la puerta del restaurante de la esquina, y entras a un precioso palco-escalera) :)
desde ahí más de uno vio el copenhague-barça!

Carlos dijo...

no hay historia más bonita antes de un clásico...para que luego digan que er fúrbol es indigno, nada más cierto que decir que el 99% de las amistades masculinas extranjeras empiezan por ¿Te gusta el fútfol?¿De qué equipo eres?

sin más, tenías que haber invitado a la anciana a las cervezas!!

Ana María dijo...

Bueno, eso me suena a algo llamado en mi casa "actitud", ¿te das cuenta como funciona??
Besos Ana (la madre claro)

Ana María dijo...

quién fue con la tercera entrada??